- “Serena es mi casa, cada cosa que se proyecta en el barrio es como hacerla en mi hogar” nos cuenta María Inés Benítez, presidenta de la Sociedad de Fomento, luchadora social y agitadora por los derechos de las mujeres, de las diversidades sexuales.
“Para mí la plaza lo es todo, es el corazón del barrio, me motiva verla linda, arreglada, con flores, disfruto estar aquí, sola o compartiendo con las vecinas. Me gustaría que se le sume unas canchas de bochas para los mayores y una glorieta. Sueño con verla siempre así, colorida y llena de arboles”, estas palabras salen con mucha pasión de la boca de María Inés, al hablar de la plaza de Serena, lugar de encuentro de toda la zona sur de la ciudad, que alberga junto a la Sociedad de Fomento, también la biblioteca, la salita de salud, la iglesia y una cantidad de comercios que se han ido formando a su alrededor, y por donde estamos caminando para el inicio de esta charla. Un camino que no ha sido fácil, pero en su andar ha demostrado que vale la pena, y la pasión se nota en cada respuesta de María Inés. Empoderamiento, lucha, organización, comunidad son palabras que se repiten en la charla con esta mujer que ama su barrio y pone el cuerpo por él.
CONOCIENDONOS
María Inés es la cuarta mujer de diez hermanos, nació en la ciudad de Añatuya en Santiago del Estero donde paso sus primeros años hasta que su familia se muda a Derquí, provincia de Buenos Aires. Se hizo responsable de la crianza de cuatro hermanos y tiene cinco hijos. Fue en el 2002 luego de la crisis que se mudó junto a su familia a Mar del Plata. Ya de grande se recibió de Operadora en Psicología Social y siempre está haciendo talleres y capacitaciones.
“Me defino como una trabajadora social de la comunidad, la palabra social creo que no diferencia las luchas, las une, soy una luchadora contra la violencia y la igualdad de derechos por las mujeres y las disidencias. Varias veces me preguntaron si yo me dedicaba a esto por ser víctima de violencia, pero en realidad nunca lo fui, pero si vi que existía en las características de nuestro barrio, muchas mujeres viven situaciones de violencia, empecé a ver también el sometimiento, y todo eso me llevo a accionar.
EL BARRIO
Salir a caminar por el barrio con María Inés es encontrarse con gente, historias, proyectos, charlar con vecinas y vecinos, tiene una hermosa capacidad de escuchar y accionar que la ha llevado estar ya por casi 10 años al frente de la Asociación de Fomento, se nota su conexión con la comunidad. “Cuando llegue al barrio me gustó mucho la naturaleza, la paz y la tranquilidad que brinda, disfrutar de la plaza y criar a tus hijos en este contexto es algo hermoso. También recorrer la costa en el 221 mirando el mar, o no tener dinero, pero cargarnos el termo para ir a tomar mate a la orilla en la playa, esas cosas fueron y son lo que amo de nuestro barrio”.
“Fue en el 2008 que llegamos, en principio nos prestaron una casa, con mi marido estábamos sin trabajo y la situación era muy precaria. Conseguí trabajo en un almacén acá frente a la plaza, y de esta forma me empiezo a involucrar con el barrio, poco a poco empecé a participar en la sala, todavía no estaba el edificio que tenemos ahora, era un centro de salud pequeño.
Recuerdo que en esa época recolectaba plásticos para juntar fondos para la sala de salud.
Luego me viene a ver un muchacho de la Sociedad de Fomento y me convoca para ser miembro de una nueva comisión, ya que venía de años de mucho abandono, cerrada y sin actividades, y la verdad que me atrapo la idea de poder activar en un espacio con mi
comunidad”. “Yo como tantas mujeres elegimos este barrio a pesar de que los servicios son ineficientes, que tenes que cargar la garrafa, a pesar de las tormentas, el agua contaminada, las calles de barro, pero eso también nos motiva a organizarnos y a proyectar lo que nos falta. Fue así que presentamos un proyecto para que se hiciera una mejora asfáltica para que el transporte público llegara hasta el fondo del barrio. Nos organizamos con el comedor para quienes más necesitan. En el 2011 junto con la red arrancamos la primera oficina de género, se logra la ampliación de la sala de salud, el playón deportivo en la plaza, entre tantas cosas. Es importante que estemos en acción, que nos organicemos”.
SORORIDAD
Siempre estoy perfeccionándome y buscando herramientas para ayudar a las mujeres del barrio. Cada vez que hay un evento, una charla o encuentro alguna vecina se acerca a contarte lo que le pasa, que su marido no las deja salir, que las controlan, que las golpean, y esas cosas me han llevado a comprometerme muchísimo. El femicidio de Lucia Pérez fue algo muy duro que nos pasó, ella es asesinada en nuestra zona, y sabemos que una de las problemáticas que tenemos es el narcotráfico, el menudeo, los delivery de droga, algo muy común en la zona sur, y el caso de Lucia conmueve a la comunidad. A ella la traen al Centro de Salud de Playa Serena un sábado en la mañana, justo yo estaba en una actividad en la sede, y como soy muy observadora pude reconocer a uno de los hombres que estaba ahí afuera del centro de salud, generalmente los vecinos prefieren el “mejor no me meto”, pero no es mi caso, yo siempre trato de comprometerme para encontrar respuestas, soluciones, pero sobre todo justicia. Este caso genera que por primera vez la zona sur haga una marcha tan grande, fue un miércoles negro, todos portábamos una cinta negra que pasamos haciendo toda la noche, y marchamos desde Playa Serena, ese día estábamos de luto y eso nos generó un gran compromiso, de ahí en más mucha gente se acercó a dar información, se les fue el miedo y nos contaban lo que vieron, una camioneta, los hombres que había, y eso ayudo a que pudiéramos llegar con testigos a la justicia, porque seguramente si no hubiésemos generado el compromiso y la confianza difícilmente se hubiese logrado avanzar. Luego tuvimos un caso muy triste de una vecina, Nanci Segura, que fue asesinada de una puñalada por su pareja un 19 de junio, día del padre, y también me surgió acompañar a su familia, a sus hijos que quedaron huérfanos, una familia con muchas dificultades económicas. Ese compromiso en la lucha por las mujeres de mi barrio me fortalece, por eso insistimos con los talleres, en coordinar acciones preventivas con la sala de salud y actividades para que puedan salir de ese círculo de violencia, no queremos más ver a las mujeres de nuestros barrios ser sometidas a tener hijos sin el derecho a decidir su futuro. Por suerte tenemos también vecinas que lo han logrado y así seguimos acompañando, juntas.
EL FUTURO ES AHORA
En un futuro, me imagino lo que ya estoy empezando a ver, mujeres del barrio sobrevivientes de las violencias que comienzan nuevas vidas. Veo que ya no estamos tan solas, veo un barrio con más logros en la lucha de derechos, un mejor transporte público, agua potable para todas, una seguridad integral, espacios para jóvenes y para nuestros adultos mayores. Es mi deseo como luchadora, un barrio empoderado y que nos den ganas de seguir eligiendo este lugar del mundo para vivir”.
María Inés es la cuarta mujer de diez hermanos, nació en la ciudad de Añatuya en Santiago del Estero donde paso sus primeros años hasta que su familia se muda a Derquí, provincia de Buenos Aires. Se hizo responsable de la crianza de cuatro hermanos y tiene cinco hijos. Fue en el 2002 luego de la crisis que se mudó junto a su familia a Mar del Plata. Ya de grande se recibió de Operadora en Psicología Social y siempre está haciendo talleres y capacitaciones.
“Me defino como una trabajadora social de la comunidad, la palabra social creo que no diferencia las luchas, las une, soy una luchadora contra la violencia y la igualdad de derechos por las mujeres y las disidencias. Varias veces me preguntaron si yo me dedicaba a esto por ser víctima de violencia, pero en realidad nunca lo fui, pero si vi que existía en las características de nuestro barrio, muchas mujeres viven situaciones de violencia, empecé a ver también el sometimiento, y todo eso me llevo a accionar.
EL BARRIO
Salir a caminar por el barrio con María Inés es encontrarse con gente, historias, proyectos, charlar con vecinas y vecinos, tiene una hermosa capacidad de escuchar y accionar que la ha llevado estar ya por casi 10 años al frente de la Asociación de Fomento, se nota su conexión con la comunidad. “Cuando llegue al barrio me gustó mucho la naturaleza, la paz y la tranquilidad que brinda, disfrutar de la plaza y criar a tus hijos en este contexto es algo hermoso. También recorrer la costa en el 221 mirando el mar, o no tener dinero, pero cargarnos el termo para ir a tomar mate a la orilla en la playa, esas cosas fueron y son lo que amo de nuestro barrio”.
“Fue en el 2008 que llegamos, en principio nos prestaron una casa, con mi marido estábamos sin trabajo y la situación era muy precaria. Conseguí trabajo en un almacén acá frente a la plaza, y de esta forma me empiezo a involucrar con el barrio, poco a poco empecé a participar en la sala, todavía no estaba el edificio que tenemos ahora, era un centro de salud pequeño.
Recuerdo que en esa época recolectaba plásticos para juntar fondos para la sala de salud.
Luego me viene a ver un muchacho de la Sociedad de Fomento y me convoca para ser miembro de una nueva comisión, ya que venía de años de mucho abandono, cerrada y sin actividades, y la verdad que me atrapo la idea de poder activar en un espacio con mi
comunidad”. “Yo como tantas mujeres elegimos este barrio a pesar de que los servicios son ineficientes, que tenes que cargar la garrafa, a pesar de las tormentas, el agua contaminada, las calles de barro, pero eso también nos motiva a organizarnos y a proyectar lo que nos falta. Fue así que presentamos un proyecto para que se hiciera una mejora asfáltica para que el transporte público llegara hasta el fondo del barrio. Nos organizamos con el comedor para quienes más necesitan. En el 2011 junto con la red arrancamos la primera oficina de género, se logra la ampliación de la sala de salud, el playón deportivo en la plaza, entre tantas cosas. Es importante que estemos en acción, que nos organicemos”.
SORORIDAD
Siempre estoy perfeccionándome y buscando herramientas para ayudar a las mujeres del barrio. Cada vez que hay un evento, una charla o encuentro alguna vecina se acerca a contarte lo que le pasa, que su marido no las deja salir, que las controlan, que las golpean, y esas cosas me han llevado a comprometerme muchísimo. El femicidio de Lucia Pérez fue algo muy duro que nos pasó, ella es asesinada en nuestra zona, y sabemos que una de las problemáticas que tenemos es el narcotráfico, el menudeo, los delivery de droga, algo muy común en la zona sur, y el caso de Lucia conmueve a la comunidad. A ella la traen al Centro de Salud de Playa Serena un sábado en la mañana, justo yo estaba en una actividad en la sede, y como soy muy observadora pude reconocer a uno de los hombres que estaba ahí afuera del centro de salud, generalmente los vecinos prefieren el “mejor no me meto”, pero no es mi caso, yo siempre trato de comprometerme para encontrar respuestas, soluciones, pero sobre todo justicia. Este caso genera que por primera vez la zona sur haga una marcha tan grande, fue un miércoles negro, todos portábamos una cinta negra que pasamos haciendo toda la noche, y marchamos desde Playa Serena, ese día estábamos de luto y eso nos generó un gran compromiso, de ahí en más mucha gente se acercó a dar información, se les fue el miedo y nos contaban lo que vieron, una camioneta, los hombres que había, y eso ayudo a que pudiéramos llegar con testigos a la justicia, porque seguramente si no hubiésemos generado el compromiso y la confianza difícilmente se hubiese logrado avanzar. Luego tuvimos un caso muy triste de una vecina, Nanci Segura, que fue asesinada de una puñalada por su pareja un 19 de junio, día del padre, y también me surgió acompañar a su familia, a sus hijos que quedaron huérfanos, una familia con muchas dificultades económicas. Ese compromiso en la lucha por las mujeres de mi barrio me fortalece, por eso insistimos con los talleres, en coordinar acciones preventivas con la sala de salud y actividades para que puedan salir de ese círculo de violencia, no queremos más ver a las mujeres de nuestros barrios ser sometidas a tener hijos sin el derecho a decidir su futuro. Por suerte tenemos también vecinas que lo han logrado y así seguimos acompañando, juntas.
EL FUTURO ES AHORA
En un futuro, me imagino lo que ya estoy empezando a ver, mujeres del barrio sobrevivientes de las violencias que comienzan nuevas vidas. Veo que ya no estamos tan solas, veo un barrio con más logros en la lucha de derechos, un mejor transporte público, agua potable para todas, una seguridad integral, espacios para jóvenes y para nuestros adultos mayores. Es mi deseo como luchadora, un barrio empoderado y que nos den ganas de seguir eligiendo este lugar del mundo para vivir”.

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